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JUVENTUD, DIVINO TESORO

 

Juventud, divino tesoro, es el poema en el que Rubén Darío expresa la añoranza que todos sentimos por esta etapa de la vida humana, sin duda son muchos los motivos para, sin llegar a los extremos de Dorian Gray, desear volver a revivirla. Cuántas veces hemos oído, o incluso dicho, me gustaría volver a tener20 años, pero sabiendo lo que se ahora. Y es ahí, donde está la clave, “sabiendo lo que se ahora”.

No teniendo ninguna duda de que las cualidades, sobre todo las relacionadas con el vigor físico y la falta de experiencia que hace más interesante cualquier vivencia personal, son las que nos hacen evocar esta etapa de la vida como la más feliz, si me cuestiono si las mismas son las mejores para el liderazgo político.

Como toda generalización, puede ser injusta, pero hay una gran diferencia entre no cerrar las puertas a nadie por ninguna condición y primar una cualidad, que todos hemos tenido y que se cura con los años.

Desde los albores de la humanidad todo grupo o tribu ha venerado la experiencia de sus mayores, en las distintas civilizaciones estudiadas siempre se ha encontrado algún tipo de “consejo de ancianos” responsable de regular la convivencia.

En la República romana, con una esperanza de vida de 30 años, para ser elegido Cónsul era imprescindible seguir una carrera política que recibía el nombre de “Cursushonorum”, que constaba de una fase preparatoria con varias especialidades (vigintiviratur) y, cuatro magistraturas ordinarias (cuestura, edilidad, tribunado, pretura) antes de poder acceder al cargo. En el actual Imperio, Estados Unidos, la edad media a la que sus presidentes son investidos es de 55,1 años.

Que nuestra democracia sea relativamente joven, no implica que sus líderes tengan porque serlo, sin embargo desde la Transición, donde la necesidad de cambio podría justificar la necesidad de una cara joven que lo ejemplificase, esto es lo que viene ocurriendo. Actualmente España es el segundo país de la UE que tiene los líderes más jóvenes al frente de los principales partidos políticos, con una media de 40 años,únicamente por encima de Croacia.

 

 

La realidad política del momento actual adolece de comportamientos y actitudes que denotan un componente adanista y narcisista, que pudiera atribuirse a la excesiva juventud de nuestros líderes políticos.

Un líder político maduro, como cualquier persona que peine canas, lo normal es que la vida lo haya puesto en su lugar. La vida como la lidia tiene sus banderillas y sus puyazos que hacen que uno pierda el ímpetu y “embista”los problemas más sosegadamente, permitiendo una buena faena.

La juventud tiende a hacer pensar al que la posee que es inmortal, lo que le vuelve imprudente y engreído. Los cinco líderes de los principales partidos españoles están enfrascados en dilucidad sus diferencias, primero dentro de su bloque y después por el gobierno de España. No tienen ningún escrúpulo en utilizar la estrategia de “cuanto peor mejor” Una vez alcanzada la Presidencia  ya tendrán tiempo de hacer lo que sea necesario, piensan ellos.

La sociedad española debe recapacitar sobre si son estos los líderes que necesitamos, después de innumerables elecciones se multiplican los vetos injustificados que hacen imposible la gobernabilidad, no se establecen los pactos constitucionalistas necesarios para que nuestro país deje de estar en manos de quienes quieren cargárselo. Quizá ellos puedan esperar, ya que son jóvenes, pero ni España puede, ni el mundo está dispuesto a esperarnos.

No sé si ustedes tienen la misma sensación, pero cada vez que oigo a un “jarrón chino”, siempre pienso que lo harían mejor ahora que cuando les tocó ser Presidentes, para no mentir, casi siempre, en algún caso es evidente que la edad, al contrario que el tiempo, no lo cura todo.

Puede que muchos de los jóvenes aludidos en esta reflexión, no estén de acuerdo con ella, lo entiendo perfectamente, pero a estos les digo dos cosas, en primer lugar, si ahora se sienten capacitados para cualquier cosa, no van a estarlo menos dentro de 15 o 20 años, y en segundo lugar, cuando haya pasado ese tiempo, hasta puede que me den la razón.

Sinceramente, creo que la política española está necesitada de personas que hayan triunfado en su vida profesional, dispuestas a dar una parte de su vida para mejorar su país y sobran aquellos que vienen a la política solucionar su futuro, a la política hay que venir aprendido.

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